Ya es la última entrada que recibiréis de nosotros mientras estemos de viaje así que espero que la disfrutéis.
Esta última actividad de las vacaciones, es el paseo a caballo por los cárpatos, la actividad más relajante y recomendable del viaje.
Esta última actividad de las vacaciones, es el paseo a caballo por los cárpatos, la actividad más relajante y recomendable del viaje.
Hoy ya habíamos terminado las actividades, tras las vacaciones nos sentíamos muy bien pero cansados faltaba algo relajante, cabalgar por los carpatos, especialmente Pedro se sentía triste de que las vacaciones acabaran.
Habíamos llegado pronto para ir viendo como cabalgar a pesar de que ya habíamos estado yendo a clases de equitación antes de venir para prepararnos, al empezar la ruta todo iba tranquilo las vistas eran bonitas y había todo tipo de animales; pájaros, vacas, caballos, reptiles...
Por suerte o por desgracia, el caballo de Matei vió un escorpión y se desbocó corriendo colina abajo hacia un bosque, yo estaba bastante asustado de seguirle por el bosque tras lo que nos pasó en nuestro segundo día de vacaciones.
Pero a pesar de todo, al seguirle encontramos un lugar precioso, un descampado rodeado de pinos y abetos, con un manantial con el agua mas limpia que haya visto. El manantial desembocaba en un pequeño lago con nenúfares donde se podían apreciar ranas saltando. Se oía el cantar de pajaros que no conocíamos, era un sitio increíble. Los caballos se relajaron mucho al llegar y, cuando el de Matei se tranquilizó (y tras sacar algunas fotos) recorrimos el camino de vuelta.
Una vez allí bajamos de los caballos, pagamos el alquiler de los mismos y nos dírigimos a casa satisfechos.
Habíamos llegado pronto para ir viendo como cabalgar a pesar de que ya habíamos estado yendo a clases de equitación antes de venir para prepararnos, al empezar la ruta todo iba tranquilo las vistas eran bonitas y había todo tipo de animales; pájaros, vacas, caballos, reptiles...
Por suerte o por desgracia, el caballo de Matei vió un escorpión y se desbocó corriendo colina abajo hacia un bosque, yo estaba bastante asustado de seguirle por el bosque tras lo que nos pasó en nuestro segundo día de vacaciones.
Pero a pesar de todo, al seguirle encontramos un lugar precioso, un descampado rodeado de pinos y abetos, con un manantial con el agua mas limpia que haya visto. El manantial desembocaba en un pequeño lago con nenúfares donde se podían apreciar ranas saltando. Se oía el cantar de pajaros que no conocíamos, era un sitio increíble. Los caballos se relajaron mucho al llegar y, cuando el de Matei se tranquilizó (y tras sacar algunas fotos) recorrimos el camino de vuelta.
Una vez allí bajamos de los caballos, pagamos el alquiler de los mismos y nos dírigimos a casa satisfechos.



